1.9.07

¿por qué carajo no habré nacido en la campiña holandesa?

liniers- ciudadela I

el barrio está fatal. volver tadre a la noche como volvemos mi hija y yo es un multiple choice donde todas dan incorrecto. caminar las cuadras que nos separan de la estación de liniers hasta casa es peligroso, sobre todo las dos últimas donde siempre es ir con el corazón a mil y el sobresalto ante el menor ruido que no sean los propios pasos. la otra variante, esperar el bondi en la mismísima estación de liniers, es la posibilidad cercanísima de que te pungueen por que pasa todos los días mientras la cana está románticamente controlando la alcojolemia bajo el puente de la general paz. Muchas veces espero el bondi en ese lugar y la actitud necesaria sería la del samurai que no soy por lo que la única que queda es estar girando casi permanentemente, cambiando de frente -sin que sea alevoso- porque pueden venir de cualquier lado. a veces está el colectivo y por la alegría de habernos evitado el mal momento de la espera uno tiene ganas hasta de preguntarle al chofer por la familia aunque no lo haya visto nunca antes, pero eso pasa sólo a veces.

liniers- ciudadela II

- má, hoy fui a hablar con la cana que está abajo del puente
- ehhh? para qué?
- les dije por qué no había un par en la estación para que no afanen a la noche, que cómo podía ser que no hicieran nada su estan a 100 metros
- loca como tu madre, qué te dijeron
- que no podían hacer nada, que eran los pibitos del hogar que está al lado de san cayetano, que viene el cura y los saca , que si los agarran y los llevan en cana los sancionan 15 días a los policías.
- bloomberianos hijos de puta, estos son los que quieren bajar la edad de imputabilidad. será verdad que son los pibes del hogar o será una mafia organizada por la cana?.
- me dijo que hay que ir a ver al fiscal
- queeee? ni loca, no, basta de hablar con la policía
- pero tengo miedo
- si son los pibes del hogar hay que hacer algo con ellos directamente, sin cana ni fiscales, tiene que haber una solución posible (me vino a la cabeza en ese momento el personaje de boluda total de cha cha cha)
-....
-....
- hacer algo? qué querés decir?
- no sé, pero hay que hacer algo...

Sólo para conformar una escena perfecta pensó que el tenía tanto amor como para poner en marcha una fábrica, para dar energía a toda una ciudad, o impulsar un tren.
Pero no era cierto

liniers- once

el sarmiento no estaba tan poblado esa mañana y hasta pude elegir dónde pararme. la escena frente a mí me mostraba a tres mujeres y dos niñas que ocupaban dos asientos enfrentados donde se respiraba un microclima festivo casi de compartimiento privado, una algarabía como si viajaran en el last train to london. las tres mujeres eran ciegas, una tendría cerca de cincuenta y las otras dos unos treinta y algo. una de ellas tenía un aspecto desagradable del que no debería tener ni idea: era bastante gorda y tenía el pecho lleno de migas de las galletitas que estaba comiendo, los ojos de las tres estaban en blanco pero en ella causaban peor impresión, sería por su pelo revuelto mal sujetado en una cola, o por las calzas tan apretadas en su culo enorme que ella lució sin complejos cuando se levantó un rato y se apoyó de espaldas contra las ventanillas sin dejar de hablar en nigún momento con las otras mujeres y de dar alguna que otra indicación cargosa e innecesaria a la nena que tenía al lado. la nena era una muñeca de unos 10 años que tenía unos ojoazos azules enormes y alucinados, de esos tan vivaces que dan la impresión de que se comen el mundo: ella era los ojos de todas. les contaba de los vendedores que pasaban ofreciendo baratijas, nos miraba y sonreía a los pasajeros que estábamos cerca, no se le pasaba una-su belleza infantil salvaje e inocente me hizo acordar a las fotos de la alicia de lewis carroll salvo que a la nena del tren se la veía mucho más contenta, exultante. la otra chiquita era hermosa también, tendría unos cinco años y, por el contrario, era pura introversión, estuvo todo el viaje mirando por la ventanilla super atenta sin pronunciar una palabra, con su aspecto finlandés, sus ropas pobres, el pelo rubísimo hasta la cintura y los ojitos verdes casi chinos abstraídos en el paisaje que llegando a once es sólo gris aunque para todas ellas, parecía que no.