30.3.07

dos plazas a estrenar

fue el perro nuevo, el moribundo resucitado -cecé, su nombre, no lázaro-
el perro bueno, el que no rompió nada nada, el obediente en extremo.

aunque por la puerta de mi pieza
al descuido mal cerrada
sobre mi cama él cantaba
-como árbol no tengo…
y la inundaba!!!!!!!!!

a él le debo
llaves para el cuarto
y el retiro involuntario
de colchones con fantasmas