me cago en la actitú
empiezo la recorida a las 10 de la mañana, busco un bar en el centro donde se pueda leer el diario, fumar un pucho y tomar un café pero es imposible.
soy cabeza dura a veces y sigo imsistiendo, recorro las manzanas rodeándolas y sintiendo una bronca que crece con la variedad de carteles que indican orgullosos, casi fascistas, la prohibición de fumar: algunos exhiben el número de la ordenanza municipal, otros el dibujo de un pucho tachado, los más fervorosos, una foto color de el sacrílego cigarrillo cruzada por una barra negra, hay algunos que muestran un progre "espacio sin humo" muy chic, muy "actitud buenos aires".
después de una hora y de varias indignadas consultas mías a los mozos sobre si no existía un puto bar en la ciudad donde los despreciables fumadores pudiéramos llevar a cabo nuestra pérfida y vergonzante actividad y de no encontrar ni uno que al menos se solidarizara conmigo de palabra, me fui por lavalle, a la altura de los cines, donde todo es piringundín y trampa porque estaba segura que ahi ncontraría alguno. me equivoqué, los mismos carteles, la misma maldita reglamentación.
finalmente, tuve que conformarme con un lugar con mesas en la calle, cosa que detesto porque no me permite escapar por un rato del kilombo de ruidos y bocinas, de gente que viene y va, lo que vuelve el ritual del cafecito algo parecido a hacer un retiro espiritual en una plazoleta de la nueve de julio un viernes a la tarde.
Hay pila de gente fumando por la calle en un peregrinaje forzoso, ríspido, mucha más gente que de costumbre con un pucho en la boca.
¿podremos ser tan forros que no exijamos la existencia de cafés sólo para fumadores?.
los bares están casi vacíos estas mañanas, ojalá tengan que meterse los cartelitos en el culo cuando hagan cuentas.
Propongo que hagamos una red solidaria con las direcciones de los bares donde haya sector para fumadores, si es que existen, o que salgamos a la calle con carteles de "legalize it" y matemos dos pájaros de un tiro.
empiezo la recorida a las 10 de la mañana, busco un bar en el centro donde se pueda leer el diario, fumar un pucho y tomar un café pero es imposible.
soy cabeza dura a veces y sigo imsistiendo, recorro las manzanas rodeándolas y sintiendo una bronca que crece con la variedad de carteles que indican orgullosos, casi fascistas, la prohibición de fumar: algunos exhiben el número de la ordenanza municipal, otros el dibujo de un pucho tachado, los más fervorosos, una foto color de el sacrílego cigarrillo cruzada por una barra negra, hay algunos que muestran un progre "espacio sin humo" muy chic, muy "actitud buenos aires".
después de una hora y de varias indignadas consultas mías a los mozos sobre si no existía un puto bar en la ciudad donde los despreciables fumadores pudiéramos llevar a cabo nuestra pérfida y vergonzante actividad y de no encontrar ni uno que al menos se solidarizara conmigo de palabra, me fui por lavalle, a la altura de los cines, donde todo es piringundín y trampa porque estaba segura que ahi ncontraría alguno. me equivoqué, los mismos carteles, la misma maldita reglamentación.
finalmente, tuve que conformarme con un lugar con mesas en la calle, cosa que detesto porque no me permite escapar por un rato del kilombo de ruidos y bocinas, de gente que viene y va, lo que vuelve el ritual del cafecito algo parecido a hacer un retiro espiritual en una plazoleta de la nueve de julio un viernes a la tarde.
Hay pila de gente fumando por la calle en un peregrinaje forzoso, ríspido, mucha más gente que de costumbre con un pucho en la boca.
¿podremos ser tan forros que no exijamos la existencia de cafés sólo para fumadores?.
los bares están casi vacíos estas mañanas, ojalá tengan que meterse los cartelitos en el culo cuando hagan cuentas.
Propongo que hagamos una red solidaria con las direcciones de los bares donde haya sector para fumadores, si es que existen, o que salgamos a la calle con carteles de "legalize it" y matemos dos pájaros de un tiro.


