uno, dos, ultraviolento
el sarmiento, estación liniers, 7 y media de la mañana.
hay demasiada gente en el andén, seguro que está demorado y va a venir más hasta las manos que de costumbre.
está nublado y en el terreno lindante, que también pertenece al ferrocarril, las bolsas de basura con los perros flacos rodeándolas para ver por dónde entrarles se acomodan mejor al paisaje que cuando hay sol.
visto y considerando la situación no puedo dejar de imaginar -con algo de susto- una versión aumentada de la escena que se repite a esta hora todos los días y que tendrá lugar en breves instantes (con suerte) cuando "la formación haga su arribo a plataforma uno". el tren va a vomitar gente durante unos minutos como un gigante con resaca, va a expulsar en catarata sobrevivientes humanos que oh!!! se dejarán llevar porque no hay otra forma posible de descenso, así como tampoco la hay para la masa que subirá empujada y absorbida como un nariguetazo feroz del mismo gigante, como el carnívoro alimento de la bestia.
mientras me anticipo a lo que nos espera, una cálida voz de aeropuerto internacional recomienda por altoparlante a los señores pasajeros:
mantener limpios andenes y vías
esperar el tren detrás de línea amarilla
no viajar con las puertas abiertas
eso se llama provocación.
el sarmiento, estación liniers, 7 y media de la mañana.
hay demasiada gente en el andén, seguro que está demorado y va a venir más hasta las manos que de costumbre.
está nublado y en el terreno lindante, que también pertenece al ferrocarril, las bolsas de basura con los perros flacos rodeándolas para ver por dónde entrarles se acomodan mejor al paisaje que cuando hay sol.
visto y considerando la situación no puedo dejar de imaginar -con algo de susto- una versión aumentada de la escena que se repite a esta hora todos los días y que tendrá lugar en breves instantes (con suerte) cuando "la formación haga su arribo a plataforma uno". el tren va a vomitar gente durante unos minutos como un gigante con resaca, va a expulsar en catarata sobrevivientes humanos que oh!!! se dejarán llevar porque no hay otra forma posible de descenso, así como tampoco la hay para la masa que subirá empujada y absorbida como un nariguetazo feroz del mismo gigante, como el carnívoro alimento de la bestia.
mientras me anticipo a lo que nos espera, una cálida voz de aeropuerto internacional recomienda por altoparlante a los señores pasajeros:
mantener limpios andenes y vías
esperar el tren detrás de línea amarilla
no viajar con las puertas abiertas
eso se llama provocación.


