una invitación desmedida
la tarde
entre vapores de no sé dónde
y ruidos de caldera
prologando el festín
-él ansiado-
balbuceó las mil y una sobre mis tetas
repitió hasta nunca cansarse
qué linda que sos
qué linda que sos
me persiguió atento
por pisos y paredes
yo
que la mamé de chiquita
muté a bombón de su cobertura
al dente
la tarde
entre vapores de no sé dónde
y ruidos de caldera
prologando el festín
-él ansiado-
balbuceó las mil y una sobre mis tetas
repitió hasta nunca cansarse
qué linda que sos
qué linda que sos
me persiguió atento
por pisos y paredes
yo
que la mamé de chiquita
muté a bombón de su cobertura
al dente


