estamos instaladas, estamos contentas con el lugar, estamos cansadas (creo que debería usar el singular para el final de la breve serie)
primera tarde realmente libre en mucho tiempo, no recuerdo que algo así me hubiera sucedido antes en la vida.
los dispositivos responden: sensación de calma chicha y leve cosquilleo, mi latita con forma de corazón a la derecha: es alemana, pequeña, roja y traía un bombón adentro, cualquiera de nosotros hubiera pensado "descartable" pero no, la abro entre 2 y 4 veces por día desde hace 7 meses para extraer de ella mi green elemento y se mantiene inalterable salvo por un mínimo rasgado en la pintura donde la tapa encastra sobre la base, el verdadero milagro alemán.
(hoy andan todas las teclas del teclado de mi máquina, y es así hoy...shhhh...)
cuatro de la tarde y entra una luz amarilla por los vidrios del ventanal a mi izquierda, afuera ya hay pasto aunque todavía no plantas ni flores. todo es en escala reducida pero podría magnificarlo con gusto al contarlo, realmente está bonito. adentro hay mucho color, es como entrar en una escenografía habitada, una función privada cotidiana. todo es nuevo, es por eso.
uma -umita, umitumi- la cachorrita caniche toy de mi hija juega a mis pies. nunca la hubiera elegido, prefiero los perros a los que se les puede pasar un brazo alrededor del cuello y sentirlos en ese gesto, humanos por un instante, pero no la elegí yo y es adorable, un pompón ruludo,velludo y blanco más liviano que Platero, sin dudas, abrigada, jamás ladra, riega el pasillo con gotitas de alegría cada vez que llegamos a casa, tiene tres meses y es de almanaque -no se morfa libros, no desarma en media hora un sillón nuevo, no se sube a la mesa para hacerse un rescate y dejarte sin cena al mínimo descuido.
por su parte, kika - mascotas de película, las nuestras- kikena, kikita, se adueñó de los techos y las vigas desde que llegamos y aunque nunca había salido del departamento recorríó las cornizas con toda su felina gracia desde el primer momento.
el barrio es un desastre, como ya lo sabíamos pero un poco peor.
primera tarde realmente libre en mucho tiempo, no recuerdo que algo así me hubiera sucedido antes en la vida.
los dispositivos responden: sensación de calma chicha y leve cosquilleo, mi latita con forma de corazón a la derecha: es alemana, pequeña, roja y traía un bombón adentro, cualquiera de nosotros hubiera pensado "descartable" pero no, la abro entre 2 y 4 veces por día desde hace 7 meses para extraer de ella mi green elemento y se mantiene inalterable salvo por un mínimo rasgado en la pintura donde la tapa encastra sobre la base, el verdadero milagro alemán.
(hoy andan todas las teclas del teclado de mi máquina, y es así hoy...shhhh...)
cuatro de la tarde y entra una luz amarilla por los vidrios del ventanal a mi izquierda, afuera ya hay pasto aunque todavía no plantas ni flores. todo es en escala reducida pero podría magnificarlo con gusto al contarlo, realmente está bonito. adentro hay mucho color, es como entrar en una escenografía habitada, una función privada cotidiana. todo es nuevo, es por eso.
uma -umita, umitumi- la cachorrita caniche toy de mi hija juega a mis pies. nunca la hubiera elegido, prefiero los perros a los que se les puede pasar un brazo alrededor del cuello y sentirlos en ese gesto, humanos por un instante, pero no la elegí yo y es adorable, un pompón ruludo,velludo y blanco más liviano que Platero, sin dudas, abrigada, jamás ladra, riega el pasillo con gotitas de alegría cada vez que llegamos a casa, tiene tres meses y es de almanaque -no se morfa libros, no desarma en media hora un sillón nuevo, no se sube a la mesa para hacerse un rescate y dejarte sin cena al mínimo descuido.
por su parte, kika - mascotas de película, las nuestras- kikena, kikita, se adueñó de los techos y las vigas desde que llegamos y aunque nunca había salido del departamento recorríó las cornizas con toda su felina gracia desde el primer momento.
el barrio es un desastre, como ya lo sabíamos pero un poco peor.


