17.12.05

...Diciendo esto, se acercó a ella, tosió y, rozando con los dedos la mano regordeta, dijo con un acento en el que asomaban la astucia y la vanidad:
- ¿Qué es esto, magnífica Soloja? - y al decirlo dio un salto hacia atrás.
- Cómo qué es esto...la mano, Osip Nikiforovich - contestó Soloja.
- ¡Hum! ... la mano ... Je je je - dijo él con el corazón contento por aquel comienzo y paseando por la habitación.
- ¿Y esto qué es, queridísima Soloja? - siguió con el mismo tono acercándose a ella, tomándola ligeramente por el cuello y dando, como antes, un salto hacia atrás.
- ¡Como si no lo viera usted, Osip Nikiforovich! - contestó Soloja - El cuello, y sobre el cuello, un collar.
- Hum... sobre el cuello, un collar ... Je je je - y el sacristán se paseó de nuevo por la habitación frotándose las manos.
- Y esto ¿qué es, incomparable Soloja? - no se sabe qué habían señalado los largos dedos del sacristán...

Gogol, La nochebuena