10.9.05

mística del desamparo

santa catalina le pusieron. aunque su mayor milagro hasta ahora haya sido sobrevivir, a sus 5 años y en medio de la enorme villa itatí, a una madre que ya no habita esta tierra. ahí está ella con su papá de treinta y pico quemadísimo por el alcohol, con él y su nueva mujer que en breve le dará un hermanito -los otros dos se perdieron con un pariente después de morir la madre- compartiendo todos una cama que a la larga debe vencer la humedad del piso de tierra con el calor de tantos cuerpos.
ella es hermosa a pesar de sus dientes picados y el olor que sale de su boca cuando se acerca a hablar en voz baja, del pelo revuelto opacado por esa pringosa capa mezcla de suciedad y humo.
santa catalina sale a la tardecita con su padre a manguear, como ella dice, al centro de bernal. a veces junta y a veces no. muñecas no tiene ni una pero ahora cuenta con un oso de peluche que le regaló la negra lily al que la santa abraza para dormirse cada noche.