
voy a dejarme crecer las uñas, acabo de decidirlo.
me miro las manos y pienso cuánto tardarán en crecer. poco, calculo que en quince días ya van a estar preciosas y en veinte voy a poder pintarlas.
un cambio corporal previsible, elegido, rápido, fácil y por eso mismo, sorprendente.