22.8.05

a veces, cuando no hay tiempo que perder y uno observa a la iglesia y las multinacionales farmacéuticas encargadas de frenar la experimentación con células madre -donde podrían hallarse soluciones para muchas enfermedades incurables hasta hoy- el odio y la impotencia se vuelven un envoltorio metálico inútil.

a veces, como hoy, AMO a los científicos