19.8.05

a los 45 es habitual para mí desde hace rato que por la calle me digan señora pero leer esa denominación aquí en los blox me resulta una gansada, como la supuesta buena costumbre de no decir la edad de una mujer a partir de cierta edad, otra gansada, como el intento de ocultar lo inocultable.
las marcas del tiempo están por todas partes, sin embargo (inexplicablemente) todo se encuentra en una ubicación más que aceptable y sostenido por una fuerza que no tiene nada que ver con la de ninguna señora.
la carga ideológica es demasiado grave y apesta- ley de gravedad por excelencia-: señora de, una gran señora, la señora de la casa, mi señora, la patrona, la formalidad hipócrita, la distancia impersonal, el almíbar rancio de arjona...
a pesar de la imposición agobiante, por suerte, a los 45 es posible seguir gozando de buena salud, mantener un apetito voraz sin engordar y tener una mano formidable en la cocina: cuando tengo hambre como y cómo, cuando tengo sueños sueño.

actualización 29/8: releer esto me da verguenza ajena, pero lo escribí yo...