22.7.05

la reina del plata

cruzo el obelisco rumbo a diagonal norte a las nueve de la mañana, hace frío y está nublado. esta zona siempre me resultó desagradable, impersonal y gris pero hoy el escenario tenía un aura bizarra que lo volvía casi irreal, de película:
una bandera blanca con el águila blanca del escudo polaco ( qué otra cosa es?) flameaba en uno de los mástiles de la plaza de las repúblicas. la bandera se contorsionaba por el viento y se recortaba haciendo contraste sobre un cartel de fondo oscuro donde el murciélago negro de batman inicia desplegaba sus enormes alas; era difícil precisar cuál de los dos bichos resultaba más amenazante y parecían competir entre ellos en las alturas.
murciélago, águila blanca, cielo cubierto, mejor mirar para abajo.
y allí estaba él, al ras del piso, con su panorámica y privilegiada vista de la avenida más ancha del mundo, tirado en su colchón mugriento sobre el mármol de lo que fue el mercado del plata, se lo veía relajado como si estuviera gozando de la brisa suave del caribe. en su mano derecha sostenía un lápiz con la misma delicadeza y sofisticación con que un fumador de opio sostendría su boquilla tibetana. a veces se lo llevaba a la boca y se quedaba pensativo, es que sobre el colchón había una revista de crucigramas y nada lograría distraerlo de su tarea.
linda postal de viernes para mirar con un solo ojo.