cayó el número 3 de al qaeda, los paquistaníes lo atraparon en la frontera.
cada vez que capturan a algún dirigente guerrillero importante, una de esas figuritas difíciles por las que los coleccionistas de interpol pagan fortuna, cada vez que cae uno tengo el mismo pensamiento (independientemente de que comparata o no los métodos o ideología, así se trate de un miembro de la eta, el ira, al qaeda o las farc colombianas).
me imagino al tipo, casi siempre son tipos, en el momento en que yo estoy leyendo la noticia. miro la foto de su cara en el diario y pienso: sus rasgos, a esta altura, ya no deben ser los mismos que los que estoy viendo, sino otros. en el mejor de los casos, debe estar todo roto y deformado por los golpes. en manos enemigas, geográficamente localizado, despiadadamente solo entre los miles de latidos de su organización.
la tortura no es novedad, ocurre todo el tiempo y en ámbitos diversos, pero ante la caza de cualquier dirigente guerrillero, la idea se corporiza, se fija en un punto delimitado por coordenadas reales, un aquí y ahora del que es difícil escapar a pesar de que las distancias nos guarden: esa cara es todas las caras.
cada vez que capturan a algún dirigente guerrillero importante, una de esas figuritas difíciles por las que los coleccionistas de interpol pagan fortuna, cada vez que cae uno tengo el mismo pensamiento (independientemente de que comparata o no los métodos o ideología, así se trate de un miembro de la eta, el ira, al qaeda o las farc colombianas).
me imagino al tipo, casi siempre son tipos, en el momento en que yo estoy leyendo la noticia. miro la foto de su cara en el diario y pienso: sus rasgos, a esta altura, ya no deben ser los mismos que los que estoy viendo, sino otros. en el mejor de los casos, debe estar todo roto y deformado por los golpes. en manos enemigas, geográficamente localizado, despiadadamente solo entre los miles de latidos de su organización.
la tortura no es novedad, ocurre todo el tiempo y en ámbitos diversos, pero ante la caza de cualquier dirigente guerrillero, la idea se corporiza, se fija en un punto delimitado por coordenadas reales, un aquí y ahora del que es difícil escapar a pesar de que las distancias nos guarden: esa cara es todas las caras.


