cirujeo en camisón
son las tres de la mañana y me quedé sin puchos. tengo muchísimos deseos de fumar pero cero ganas de salir ahora al kiosco. reviso en todos los canutos posibles esperando un milagro que, por supuesto, nunca sucede. procedo entonces a revisar el cenicero en busca de algún cigarro que sea algo más que una colilla y no tenga el filtro enterrado en las cenizas. encuentro uno en condiciones bastante aceptables, lo estiro un poco con la intención de recuperarlo de la aplastada final, lo enciendo cuidando de no quemarme la nariz y devoro las dos o tres pitadas que le quedan.
qué asco qué asco qué asco
son las tres de la mañana y me quedé sin puchos. tengo muchísimos deseos de fumar pero cero ganas de salir ahora al kiosco. reviso en todos los canutos posibles esperando un milagro que, por supuesto, nunca sucede. procedo entonces a revisar el cenicero en busca de algún cigarro que sea algo más que una colilla y no tenga el filtro enterrado en las cenizas. encuentro uno en condiciones bastante aceptables, lo estiro un poco con la intención de recuperarlo de la aplastada final, lo enciendo cuidando de no quemarme la nariz y devoro las dos o tres pitadas que le quedan.
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