Amor recíproco en el sentido en que Tristán e Iseo se aman entre sí o, por lo menos, en que están persuadidos de ello. Verdad es que son de una fidelidad ejemplar el uno para el otro. Pero la desgracia consiste en que el amor que los enloquece no es el amor del otro tal como existe en su realidad concreta. Se aman entre sí, pero cada uno ama al otro partiendo de sí mismo, no del otro. Su desgracia nace así de una falsa reciprocidad escondida por un doble narcisismo. Wagner lo ha visto mucho antes que Freud y los psicólogos modernos "Elegido por mí, por mí perdido", canta Iseo en su amor salvaje.
...Esta pérdida, empero, no se siente como un empobrecimiento. Muy al contrario, se imagina que se vive con más intensidad, más arriesgadamente, más significativamente. La proximidad de la muerte es aguijón de la sensualidad. En el pleno sentido del término, agrava el deseo. Lo agrava a veces hasta el deseo de matar al otro o de matarse o de zozobrar en un común naufragio
"¡Oh, vientos -clamaba Iseo-, sacudan el letargo de este mar soñador, resuciten de las profundidades la implacable codicia, muéstrenle la presa que le ofrezco! ¡Rompan el navío, hagan desaparecer los restos! ¡Todo lo que palpita y respira les doy, oh, vientos, en recompensa!"
Amor y occidente, Denis de Rougemont
...Esta pérdida, empero, no se siente como un empobrecimiento. Muy al contrario, se imagina que se vive con más intensidad, más arriesgadamente, más significativamente. La proximidad de la muerte es aguijón de la sensualidad. En el pleno sentido del término, agrava el deseo. Lo agrava a veces hasta el deseo de matar al otro o de matarse o de zozobrar en un común naufragio
"¡Oh, vientos -clamaba Iseo-, sacudan el letargo de este mar soñador, resuciten de las profundidades la implacable codicia, muéstrenle la presa que le ofrezco! ¡Rompan el navío, hagan desaparecer los restos! ¡Todo lo que palpita y respira les doy, oh, vientos, en recompensa!"
Amor y occidente, Denis de Rougemont


