20.2.05

un canto a la diversidad

en el centro porteño hay desde hace un tiempo un "staff" de vendedores ambulantes (o indocumentados superexplotados como los que venden flores, fundas para celulares o kits para la parrilla en los semáforos), que con una tonada centroamericana que no logro identificar, vocean lo que escribo a continuación al tiempo que exhiben el objeto en oferta: una especie de bastoncito de resina de unos 50 cms que en la punta tiene una mano diminuta (de resina también, obvio) un tanto inquietante por la precisión del modelado y que se ve como la réplica detallada de la mano de un mono pequeño, de un pigmeo o del hombre rata. su función es llegar a esos lugares de la espalda donde, habitualmente, sólo es otro el que puede proporcionarnos el placer de una cosquillosa y estimulante rascadita.
con un acento y un ritmo tropical que emparentan el pregón con la canción, dicen:

la manito rascadora
la que rasca rico
la sacachispas
la sacasangre

los creativos de la minipyme lograron una síntesis perfecta en la que se complace a todos y donde naide se queda afuera: desde el adorable hormigueo hasta la flajelación salvaje.